Bueno como a casi todos (por no decir a todos) nos traumatizó y no nos gustó el final de esta peazo serie, en mis descansos de estudiar se me ha ocurrido crear un FanFic terminando la historia que Rob Tomas se dejó a medias. Espero que os guste, ya me lo iréis diciendo que me hace mucha ilu.
Lo he tiutlado "This is Neptune, nothing happens accidentally", porque es una de las mejores frases que he escuchado en esta serie.
y sin mas dilación mi final de la serie. Espero que os guste.
This is Neptune, nothing happens accidentally.
Verónica volvía a casa bajo la lluvia, lo hacía despacio, pensando en lo que había pasado en las últimas semanas y en como su vida había vuelto a dar un cambio radical. Pensaba en sus exámenes finales, los cuales estaban a punto de llegar, en Duncan y si se encontraría bien, estuviese donde estuviese, en su gran amiga Lilly, en las votaciones, en Piz, en Logan...
Logan, no podía sacarse ese nombre de la cabeza, estaba con Piz, pero en su cabeza sólo veía a Logan.
Cuando llegó a casa se metió en la ducha con la música muy alta, para evitar pensar. Justo al salir, recibió una llamada, era desde la oficina de su padre, la votación había concluido y se empezaría el recuento.
Se vistió rápidamente y se fue a la oficina, allí estaban todos los conocidos y los que habían apoyado a su padre. Todos le preguntaban sobre su primer año de universidad y de cómo llevaba sus exámenes finales. Ella contestaba amablemente con una sonrisa, esperando que algún amigo entrara por la puerta. ¿Amigo? Wallace estaba demasiado encerrado en su proyecto final como para salir de la biblioteca o del laboratorio; Mac, tenía que estudiar a saco si quería seguir en la universidad, ya que en las últimas semanas no sabía qué era una clase de universidad; Piz estaba en su programa de radio y Logan...
Realmente al único que tenía ganas de ver era a Logan. Sin embargo, seguía odiándole por lo que le hizo a Piz, intentaron ser amigos y él lo fastidió todo.
Su padre se acercó muy sonriente y nervioso la cogió por el cuello y le preguntó: ¿Estás bien? Ella asintió sonriendo y le dijo: Venga, hay que prepararse para descorchar el champán.
Todos se sentaron delante de la televisión. Según lo que decía el presentador de los informativos habían sido unas votaciones muy reñidas. El escrutinio había llegado a su fin y por un 51.4% de los votos el ganador y nuevo Sheriff de Neptuno era: Keith Mars. Esas palabras provocaron en todos un estallido de alegría. Verónica no podía creer que su padre volviera a ser el Sheriff, parecía que su vida volvía a la normalidad. Se giró con una sonrisa inmensa en su boca para felicitar a su padre que se fundía en calurosos abrazos con la gente allí congregada. Keith se le quedó mirando, los dos estaban a punto de llorar, se acercó a ella y con la voz temblorosa le dijo: Lo conseguimos-, y le dio un fuerte abrazo, ella estaba tan emocionada que no podía decir palabra. Ni siquiera la información vertida esa mañana sobre el robo en la casa de Jake Kane, había impedido que su padre se convirtiera en Sheriff.
Intentó hablar con él para contarle lo que había pasado con el disco duro, pero con el teléfono sonando, la televisión y los periódicos locales en la puerta y todo el mundo que estaba allí que lo felicitaba era imposible tener una conversación padre-hija.
Cuando llegaron a casa Keith le preguntó: ¿qué te pasa? Has estado muy callada esta noche. Ella lo miró y esbozó una sonrisa. –Papá verás... el disco duro- -No pasa nada, Verónica, no importa nada de eso- -Sé lo que pasó, sólo espero que la próxima vez que tengas un problema, vengas y me lo cuentes y entre los dos busquemos la solución, ¿está bien?- Verónica asintió, se encontraba demasiado cansada como para decir algo o reprocharle algo a su padre. –Vamos a la cama, hoy ha sido un día intenso y tú tienes que estar descansada para tu última semana del primer año de universidad- Keith la llevó suavemente a su habitación y cunado Verónica entró, la miró compasivo y le dijo: buenas noches.
Esa noche Verónica apenas pudo dormir, todo lo que había pasado en su vida en las últimas semanas y en los últimos 3 años parecía que tocaba su fin. Podría volver a ser normal. Una universitaria más. Bueno una más no. Su ex novio le había pegado a su novio una buena paliza y los dos tenían moratones por todas partes, y si fuera poco, el día antes de la votación, se había pegado con otro tío para defenderla, ante las miradas de toda la cafetería y de Piz. Por otra parte, le habían concedido las prácticas en Virginia, en el FBI, un sueño para ella desde que decidió ser investigadora. Su vida empezaba a cuadrar.
La semana pasó rápido, entre las horas que pasaba en clase y trabajando y estudiando en la biblioteca no tenía tiempo para nada más. A Wallace, Mac y Parker los veía a la hora de la comida en la cafetería o mientras estudiaban en la biblioteca, pero no tenían tiempo para sentarse a charlar. En épocas de exámenes el tiempo es oro.
El Domingo, mientras estudiaba tumbada en la cama se dio cuenta que llevaba una semana sin ver a Piz y a Logan. Cogió el teléfono móvil, era un acto instintivo, no sabía qué esperaba ver, una llamada de Piz o un mensaje de Logan, no sabía. Seguía confusa en eso, que era lo único que no había vuelto a la normalidad. De todas formas, no había nada. Empezó a marcar para llamar a Piz, quizás si lo veía se le olvidaría Logan.
Piz había acabado el programa de radio, estaba recogiendo sus cosas para irse a su cuarto y ponerse a estudiar cuando de repente recibió una llamada. Era Verónica. Piz se metió el móvil en el bolsillo. Hacía una semana que no veía a Verónica, desde la pelea entre Logan y aquel chico. No había dejado de pensar en ella. Sin embargo, no quería verla. Quería centrarse en sus exámenes y en sus prácticas en Nueva York durante los meses de verano. Piz se fue rápido a su cuarto, afortunadamente, Wallace no estaba y podía estar solo y tranquilo durante un rato.
Verónica dejó que el teléfono sonara, pero saltó el contestador, una de dos: o Piz no podía coger el teléfono o no quería cogerlo. Esta segunda opción hizo que Verónica se pusiera nerviosa. Como su padre no estaba en casa y ya había estudiado lo suficiente como para saberse el primer examen, cogió a Backup y se fue con el a la playa. En su cabeza sólo había una imagen: la de Logan pidiendo perdón a Piz después de la pelea en la cafetería.
Logan estaba intentando estudiar en la suite del hotel. Dick se había ido con su padre a pasar la tarde, y lo había dejado a él allí para que pudiera estudiar. Sin embargo estudiar le era casi imposible. No entendía nada de lo que decían los libros de Sociología y además todavía le dolían los moratones de la pelea en la cafetería. No podía pensar. Estaba agotado de estar allí y de ser quien era. Quería cambiar, ser otra persona, totalmente diferente. Se estaba empezando a agobiar mucho, así que cogió su tabla de surf y se fue a la playa.
Antes de meterse en el agua, Logan echó un vistazo a la gente de la playa. De repente la vio: era Verónica. Su pelo resplandecía iluminado por los últimos rayos de sol que dejaba el día ocultándose tras el mar. Estaba con su perro, muy guapa y serena, sin embargo, Logan notaba que Verónica no era feliz.
De repente, Verónica levantó la vista y le vio, se quedó paralizada, no sabía qué hacer, Logan estaba mirándola inmóvil en la orilla del mar. El tiempo se había parado para los dos, que no podían dejar de mirarse.
Logan comenzó a andar hacia ella, se le notaba nervioso, claro que verónica estaba igual, no sabía que decirle, ni como actuar. –Hola- le dijo Logan. –Hola- respondió Verónica. -¿Qué tal todo?- Verónica se sentía insegura, lo que dificultaba que se tranquilizara, su corazón latía a mil, y Logan la miraba fijamente.
-Bien, estaba relajándome un poco, me agota estudiar-
-Ya, que casualidad, yo también estaba descansando de estudiar...-
- Hace mucho que no nos vemos...-.
- Sí es que he estado muy liada con los exámenes, la elección de mi padre...- Verónica estaba cada vez más nerviosa y temía que Logan lo notara.
- Sí yo también te he estado evitando- Logan esbozó una pícara sonrisa, que Verónica conocía muy bien, y se acercó un poco y le acarició el brazo para que ella se tranquilizaras y tuviera más confianza. –Por cierto felicita a tu padre de mi parte-.
Verónica asintió. Que Logan se acercara y le acariciara el brazo hizo que Verónica se tranquilizara pero que a la vez sintiera un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo. Menos mal que en ese momento se acercó Backup. Logan se agachó y acarició al perro mientras Verónica miraba embelesada la estampa. Las cosas eran como ella las había soñado, lo malo era que su vida no era de cuento.
Logan subió la mirada para verla, se sentía cómodo a su lado, tenía ganas de abrazarla, pero dudaba de la reacción de Verónica. -¿Te apetece si damos un paseo?- Preguntó Logan titubeando.-Está bien-.
Se recorrieron media playa hablando sobre cosas banales, sonriéndose el uno al otro y dejando pausas interminables entre una conversación y otra.
La noche ya había llegado y se encontraban muy lejos de la casa de Verónica. Logan se ofreció a llevarla en su coche y ella, aunque dudaba, aceptó. Metieron a Backup en la parte de atrás y se montaron en el coche. Los dos estaban muy nerviosos, apenas hablaban y se miraban de reojo. Cuando llegaron a la casa de Verónica el decidió acompañarla hasta la puerta. –Si tu padre es el nuevo Sheriff, ¿por qué no os mudáis a una nueva casa enrome digna de una princesa?- Logan empezaba a comportarse tal y como era cuando estaba con Verónica, alegre, simpático y halagador. –Me gusta esta casa. Aquí he pasado momentos muy importantes de mi vida-. Verónica miraba a la puerta de la casa con nostalgia, al fin y al cabo, los tres últimos e intensos años de su vida habían transcurrido en ese apartamento. Las luces del apartamento estaban apagadas, eso quería decir que su padre no estaba, le tocaba comer sola. Eso era lo malo de que tu padre fuera Sheriff.
-¿No está tu padre?- Verónica en ese momento reaccionó. Se había quedado abstraída en sus pensamientos sobre todo lo que había pasado. –No, no está. Me toca cenar sola. Otra vez-.
-Ven-. Logan la cogió de la mano y tiró hacia ella, sus labios se rozaron pero enseguida recuperaron la compostura. –Te llevaré a cenar a un sitio bonito, digno de una princesa-.
Verónica se echó a reír. Por primera vez en toda la tarde se sentía cómoda, agarrada de la mano de Logan, mientras le acompañaba hacia el coche.
De repente, vieron la sombra de una persona. Los dos se quedaron parados. Era Piz. –Hola- Dijo Piz. Los 3 estaban inmóviles. No podían decir una palabra.
-Supongo que este es el final- Dijo Piz mirando las manos entrelazadas de Logan y Verónica.
-Piz, espera- Verónica intentó acercarse a él, sin embargo no podía soltarse de Logan, algo en su interior se lo impedía. Piz por su parte, se alejó unos cuantos pasos. –No, déjalo. He intentado que esto funcionara, pero no puedo competir contra él, tu quieres a Logan y a mi no. Que seáis muy felices-. Piz apenas podía contener las lágrimas, se dio la vuelta y se dirigió al coche. Verónica estaba inmóvil, no se podía creer lo que pasaba. Logan estaba igual, estaba presenciando una ruptura en pura regla.
Piz abrió el coche, miró a Verónica y le dijo: Te deseo lo mejor, en serio. Que seas muy feliz- Se montó dentro y se marchó.
Verónica sin saber porqué se puso a llorar, Logan la vio y la abrazó fuertemente hasta que Verónica se calmó. Cuando ella se secó las lágrimas, Logan le dio un beso en la frente y le dijo: Mañana te llamo. Espero que mi princesa descanse como es debido.
Verónica llegó al apartamento. No tenía hambre así que se fue directamente a la cama. Se sentía extraña, todo estaba pasando muy rápido. Escuchó la puerta abrirse. Era su padre. Sabía que iba a entrar a verla, como no quería hablar con nadie se hizo la dormida. Sin darse cuenta, se quedó dormida enseguida.
Verónica se levantó como si tuviera resaca. Olía genial en todo el apartamento, a tostadas y huevos revueltos. Creía que su padre se había ido temprano a la oficina, al fin y al cabo, era el Sheriff y la gente del pueblo lo necesitaba. Pero ella era su hija, tenía 19 años y también le necesitaba, su padre lo sabía y le había preparado un desayuno estupendo. –Creía que tenías que trabajar temprano-. Cuando llegó a la cocina vio que el que estaba preparando los huevos y las tostadas no era su padre. Era Logan. -Buenos días princesita. Aquí tiene su desayuno. Espero que esté a su altura-. Logan le dio un plato con huevos revueltos y tostadas mientras la miraba con una sonrisa en los labios. Verónica cogió el plato, mientras Logan se daba la vuelta para servir el café y el zumo. En ese momento Verónica dejó el plato en la mesa y justo cuando Logan se giró, se abalanzó sobre él y le besó. Como pudo Logan dejó el café y el zumo y agarró a Verónica por la cintura, besándola con ímpetu. Sin darse cuenta, acabaron en la cama de Verónica haciendo el amor. Cuando acabaron, Logan empezó a acariciarle el pelo, se levantó, fue a la cocina y le llevó el desayuno a la cama. Allí estuvieron mucho rato, hablando y riéndose. Al cabo del rato, Logan se fue y dejó a Verónica para que pudiera estudiar.
Los exámenes pasaron más rápido de lo que Verónica creía y las notas fueron mejor de lo esperado, ya que, con tanto ajetreo había estudiado poco. Cuando salió de hacer su último examen, Logan estaba en la puerta, esperándola, ella no se lo esperaba, fue hacia él y se fundieron en un beso. Esa noche la llevó a cenar a un sitio precioso, desde donde se veía la bahía de California. Al día siguiente Verónica se iba a Virginia a hacer las prácticas en el FBI y Logan se quedaba en Neptune, aunque prometió que iría a visitarla algún fin de semana que otro.
Cuando Logan la dejó en su casa, su padre estaba dentro. No podía ir a despedirla al aeropuerto, porque tenía que estar en la oficina, así que le había preparado una tarta de chocolate que ponía “tiembla FBI”. Partieron un trozo, se sentaron en el salón y se pusieron a comérsela mientras hablaban animadamente de todo lo que les había pasado.
Al día siguiente, Keith se esperó a que Verónica se levantara para desayunar juntos. Al poco tiempo Logan pasó a recogerla, para acompañarla al aeropuerto, Verónica se despidió de su padre casi con lágrimas en los ojos, pero antes de marcharse Verónica le dijo a Keith: Acaba con ellos, Sheriff-. Keith sonrió y la volvió a abrazar, iba a echar de menos a su hija, pero sabía que esa era una oportunidad muy importante y no debía desaprovecharla. Los 3 se marcharon, Logan y Verónica hacia el aeropuerto de Los Ángeles y Keith a la oficina sin dejar de pensar en su pequeña Verónica. De repente, Keith recibió un aviso por la radio. Se había cometido un asesinato.
De camino al aeropuerto, Logan y Verónica iban escuchando la radio. De repente cortaron la emisión para dar una noticia de última hora: en la universidad de Hearst se había cometido un asesinato, el hombre de mantenimiento había muerto, Weevil Navarro había sido encontrado en el cuarto de calderas con una bala en el estómago. Al parecer el altercado se había producido la noche anterior y aún no se habían encontrado pruebas sobre el asesinato.
Verónica y Logan se miraron con asombro. –En este pueblo nunca dejarán de pasar cosas extrañas. Me pregunto quién y porqué matarían a Weevil...-Verónica no se podía creer que lo hubieran matado. Logan le cogió la mano, la miró y le dijo –Esto es Neptune nada pasa por casualidad-.