Hola :) Gracias de vuelta por todos los comentarios, me animan mucho :ojitos: Bueno, hoy les dejo un capi bastante más largo y revelador, ya que muchas cosas pasan en el SGH. Espero que les guste, me esmeré bastante para que quede lo más realista e interesante posible.
Ah, y muchas gracias a Tats por sus frases poeticas (son asi aunque no lo pienses ¬¬ ) y por ayudar a mi laguna creativa en esta semana. :hug:
3. Pieces (Red)"Mer, Meredith.." -suspiraba Derek aliviado al verla parada al final del pasillo en el que acababa de entrar- Dios! te estuve buscando por todo el hospital, estaba preocupado. -conversaba tranquilo ahora mientras avanzaba lentamente hacia ella, hasta notar que ni se había percatado de que le estaba hablando, muy concentrada en mirar el contenido de la habitación que se hallaba delante de ella. Sus ojos aún húmedos, paralizada, respirando entrecortadamente mientras su pulso descendía. Derek pensaba que se debía a la preocupación que tenía por George, pero al al llegar a su lado y seguir con su mirada lo que le llamaba tanto la atención vio la verdadera causa del problema.- ¿Qué pasa con Stevens? -dijo preocupado entrando a la habitación.
Frente suyo un centenar de caras se voltearon, la mayoría de ellas cubiertas en lagrimas, abatidas y llenas de desesperación. Algo no estaba saliendo bien. Al ver el monitor y oir unos leves sollozos lo descifró. Bajó su mirada hacia el suelo, conteniendo la furia y culpa por no haber estado disponible o haber podido ayudar más. Se contuvo sus emociones, y volteo en si mismo para enfrentar a su esposa, quien ahora lo miraba directo a los ojos. Esos ojos, cristalinos, tan profundos y develadores, que hace algún tiempo lo habían encantado en un bar, hoy se hallaban cubiertos de lagrimas y gritando por ayuda. Caminó hacia ella y la abrazó fuertemente, como sabía que necesitaba. Como respuesta, ella hundió el rostro en su pecho, ahogando sus penas...
De repente un sonido inesperado interrumpió la escena.
Un leve y repetitivo pitido, tan familiar para todos los presentes, sonaba desenfrenado en el silencio. Todas las miradas se volteaban o ascendian para comprobar si lo que oían era cierto, o si era tan solo una ilusión, lo cual parecía más probable. Pero sin embargo, era la realidad. Alex, desconcertado, elevó su cabeza hasta poder observar el monitor, a aquella delgada línea, que ahora se movía frenéticamente, luego a todos los presentes, que lo miraban con entusiasmo al igual que a su acompañante, y por último, al amor de su vida: pálida, quieta y tan frágil, pero ahora con un estable ritmo cardíaco.
En unos instantes la tristeza fue cambiada por la sorpresa al igual que por la alegría. Había ocurrido un milagro, ella estaba viva. Poco a poco todos entraron en sí, hasta terminar abrazandose y felicitándose pon el trabajo hecho.
Bajo el marco de la puerta aún se hallaban Meredith y Derek. Este último sosteniendola en sus brazos, y acariciando su espalda levemente.
D: Tranquila, esta todo bien, yo estoy aquí. Todo va a estar bien.
Esas palabras, tan sensillas, nunca habían sido escuchadas por ella. Nunca de su madre, por supuesto, ya que el llanto era visto como una muestra de debilidad; ni de su padre, o al menos no recordadas, y aunque asi hubiera sido, sin mucho significado. Pero de Derek, esas palabras eran una promesa a ser cumplida. No hacía falta un anillo, un cura, ni un gran vestido; ni siquiera un post-it que lo corroborara. Sabía que esa promesa era para siempre.
Poco a poco el cuarto se fue vaciando, luego de los insesantes gritos y órdenes de la doctora Bailey hacia los internos y enfermeras, dejando solo al personal necesario en la habitación: ella, el jefe, Derek, Meredith, Cristina, y Alex.
Sus reacciones eran variadas. Alex seguía tumbado a un lado de la cama, descansando su cabeza en el hombro de Izzie, aún en silencio, secando timidamente sus lágrimas. Al otro lado se hallaba Cristina. Ella nunca había sido cercana a Izzie. Eran muy diferentes, y siempre tuvieron sus roces. Pero por alguna razón que todavía no conseguía descifrar, sus ojos brillaban, repletos de lágrimas luchando por salir, y su mano sostenía la blanca e inanimada mano de Iz. Derek, al igual que Richard y Miranda, se acercaron a su lado, y comprobaron los signos vitales estables que emitía la máquina a la cuál estaba conectada la paciente, todos con una amplia sonrisa en el rostro. Meredith avanzó lentamente hacia ella, alcanzando el centro de la habitación, y posandose al lado Cristina. Se sentó en un extremo de la camilla y la acarició suavemente, secando sus lagrimas y sonriendo ante la inesperada situación. No había tenido tiempo de procesar lo que sucedía. ese día había sido eterno, y parecía que empeoraba cada vez que las agujas del reloj avanzaban, pero finalmente se había detenido.
El sonido de un busca interrumpió sus pensamientos. Todos, acelerados, revisaron los suyos, habiendo olvidado por completo lo que estaba sucediendo fuera de esas cuatro paredes.
C: Es el mio, deben ser los pacientes de urgencias que estaban por llegar. Debo irme, estos internos no pueden realizar ni una sutura decente -dijo con su mejor tono sarcástico, sacandole una sonrisa a todos en la habitación. Todo había vuelto a la realidad, solo había que esperar.
C: Sí, me llamaron?
O: Hay un paciente con quemaduras de tercer grado, recién ingresado. Estuvo en el incendio. Hay varios heridos graves. Este esta en camino al quirófano, parece que tiene hemorragia interna y daños varios, hazle unos análisis y subelo cuando los tengas.
C: En seguida. -intentó moverse hacia el paciente, pero se vio inabilitada por la mano de Owen, que la tomaba por el brazo y la acercaba a su rostro-
O: ¿Estas bien? Si no estas lista puedo llamar a alguien más.
C: No, una buena cirujía es exactamente lo que necesito ahora. Cortar, reparar, suturar. asi es como medito mejor.
O: Bueno -sonriendo soltó su brazo y dió media vuelta para revisar a los otros pacientes que ingresaban en urgencias, no sin antes acariciarle la cara con el dorso de su mano.
M: ¿Cómo está?
Ya habían pasado unas horas desde aquel incidente y todos habían vuelto al trabajo. Tras hacer unos chequeos rutinarios se habían llevado a Iz por una tomografía y ahora Derek observaba los resultados.
D: Como temía. El tumor se ha expandido, afectando otros nervios cercanos, aunque no creo que eso halla causado el paro. No es un daño significante, comparado con el que ya tenía, no creo que presente otras complicaciones.
M: Otras... ¿sigue siendo inoperable entonces? ¿no hay nada que se pueda hacer?
D: Es probable que haya, pero lo siento, no hay nada que hacer ahora. Hay que esperar hasta que despierte y considere las opciones. Ya hemos roto demasiadas normas por el día, es mejor conseguir la autorización y no una demanda.
M: ¿Por la planilla que Iz llenó, la de no resusitar? ... Pero Alex es su esposo, ¿no puede decidir por ella?
D: Mer, sabes las reglas mejor que nadie. Ya se que es tu amiga, nadie quiere esto, pero vamos a hacer todo lo posible por ella, solo hay que esperar.
M: Pero ya han pasado 3 horas y no ha despertado... Derek, ¿hay algo que quieras decirme? Porque si sabes algo..
D: te lo diré. Hay que hacer más análisis, tiene que tomar reposo y despertará pronto. Debo ir a hablar con la doctora Swender a ver si tiene novedades con sus exámenes, ¿ok? -se acercó a su lado, y tomando su cabeza entre sus manos la beso dulcemente en los labios.- ¿Fuiste a ver a George?
M: Sí, está estable. Despertó hace un rato, pero sigue molesto, no puede hablar y apenas se mueve, pero no me suelta la mano, es buena señal.
D: Sí, fuerte y estable es positivo. Deberías descansar un poco, es tarde. Esperame en casa, iré en cuanto termine con los pacientes que quedan.
M: Iría pero hubo otro accidente, un incendio, y Bailey nos necesita cubriendo urgencias. De todos modos, preferiría quedarme con Iz o con George.
D: huh, entonces nos veremos por aquí Dra Shepherd. -acarició su cara, atrapada aún entre sus manos, y salió de la habitación.
Alex seguía tumbado en la camilla, sumido en un profundo sueño cuando sintió que lo tocaban por el hombro insistentemente.
Lx: Lo siento, no quería molestar, pero tengo que sacarle sangre de vuelta, ordenaron otro exámen para oncología. -lo miró en silencio esperando respuesta, o al menos que de una señal de que la había escuchado... pero nada.- Este es su lado bueno, bueno ambos lo son, pero de este le sacamos sangre, además del otro ya esta conectada para que le suministren los medicamentos, entonces necesito este brazo para..
Alex se levantó mirandola procupado.
A: ¿Esta todo bien? ¿estas apurada o algo? Estás toda roja.
Lx: No, es el stress, muchas cosas pasan, y Cristina nos tiene ocupados en sus pacientes y los historiales y... no puedo con todo esto, digo, con George internado sin poder moverse, y todo. Me preocupo, y me pongo nerviosa, y me estreso, y cuando me estreso hablo sin parar y me salen alergias y.. y esto es demasiado para mi.
A: Estas temblando, asi no podes hacer nada -tomó la jeringa en su mano y se la inyectó en el brazo de Iz, apretando levemente hasta llenarla de sangre, luego sacandola, y sellandola.- ahi esta, llevala al laboratorio.
Lx: Gracias Alex -caminó dudosa hasta la puerta, se apoyó en el marco y giró en sí para enfrentarlo.- ya sé que estas pasando por muchas cosas, que es dificil de digerir, pero.. va a estar bien, estan todos discutiendo sobre el tema y seguro que habrá algo que hacer -sonriendo levemente salió de la habitación y corrió hasta el laboratorio, tropezando cada dos por tres con sus propios pies, e intentando concentrarse en lo que hacía.
A: Eso espero.. -suspiró para sí.
Meredith entró corriendo a la habitación, aún con el historial que había estado rellenando hasta el momento en sus manos, su pelo desprolijo, y oscuras ojeras debajo de sus ojos.
M: Me llamaron, ¿está todo bien? -miró a su alrededor, notando que todos estaban alli. Alex sentado en una silla cercana a la cama, con su cabeza entre las manos, refregandosela una y otra vez para manterse despierto. Cristina se apoyaba contra la pared del lado derecho de la habitación, mirando impaciente a Swender y Derek, quienes seguían repasando los exámenes que tenían en sus manos. A su lado estaba el jefe, mirandola con ojos preocupados; y Bailey, quien se acercaba a ella con paso lento y la cabeza gacha- ¿Qué le pasa a Izzie?
B: Izzie está estable, pero aún no despierta, y..
S: tememos que no lo haga.
A: Puede volver. Hay una probabilidad de que no, pero hay otra de que sí.
S. Sus exámenes muestran la expansión del tumor, podemos seguir con el tratamiento pero es posible que..
C: que no hagan efecto y quede en estado vegetativo. -Cristina lanzo la cruda verdad, rompiendo el silencio que había dejado Swender al empezar la explicación.
Meredith posó su mirada en Derek, sabía que él le facilitaría la respuesta, y le daría esperanzas, si es que las había. Pero este se hallaba mirando el suelo ahora, sabiendo de que ella lo estaría buscando, pero sin nada que aportar.
Tras un interminable minuto todos fueron saliendo de la habitación, uno tras otro, dejando solo a Izzie, con Alex aún a su lado, quien se dejó llevar por sus penas una vez más en ese día.
Cristina salió disparada cuando todos terminaron de hablar, caminó a paso acelerado por los pasillos hasta alcanzar las escaleras, bajando hasta el primer piso y llegando hasta el más preciado lugar del hospital para ella en esos momentos. Abrió la puerta y se paró en el centro de la habitación esperando a que ese momento especial llegase. Unos segundos después el ventilador sopló con todas sus fuerzas, levantando su cabello enmarañado por los aires y liberandola de todas sus presiones. Allí era el único lugar donde podía desahogarse, dejar de ser la fría y dura Cristina, que todo podía manejar sin sentir nada, y ser una persona normal: frágil y deshecha, tal como se sentía en esos momentos.
Respiró aliviada unas cuantas veces, tranquilizándose, cuando sintío como unos brazos rodeaban su cintura desde atras, aprisionandola en un abrazo. A sabiendas de quien era, elevó sus manos hasta juntarlas con aquellas que la rodeaban y posar todo su peso en él.
O: No estas bien -le susurró al oído- estoy acá, lo sabes, no tienes porque ser la persona fuerte y perfecta ahora. Estas sufriendo, no tienes porque esconderlo.
C: Soy cirujana. Una de las mejores, si debo decir. Enfrento la muerte todos los días, a veces por mi culpa recaen allí mis pacientes. Mi padre se murió a mi lado cuando era una niña, mi prometido me dejó en el altar. Estoy acostumbrada a esto, al fracaso, a la tristeza que este trabajo conlleva, lo comprendo bien. No tengo porque deshagorme como una nena asustada, soy más fuerte que eso.
O: Llorar no te hace una nena, te hace persona. Y por ser cirujano no sos menos que eso. Pobre de aquel que se averguenza por llorar y no lo hace.
Cristina quedó inmovilizada donde estaba, respirando entrecortadamente. Él, aún cogiendola de la cintura, la volteo para que lo enfrentase y la acercó hasta su pecho, acariciando una y otra vez su oscura melena. Ya no tenía más fuerzas para ser fría, ni razones para ocultarlo. Apoyó su cabeza sobre su hombro y se entregó al llanto que la carcomía por dentro.
Ya había amanecido en Seattle, y la claridad del día comenzaba a iluminar el hospital a través de sus amplios ventanales. Sin embargo la mayoría del personal no había pegado ojo en toda la noche. Entre el incendió ocurrido en la madrugada, que había dejado decenas de heridos, y los choques colectivos que se habían dado esa mañana temprano, la sala de urgencias se hallaba repleta, y era necesaria toda la ayuda posible. Entre suturas y operaciones varias, todos fueron sacando de su mente la preocupación por Izzie, o al menos eso era lo que reflejaban.
En al habitación de oncología las ventanas estaban cerradas, al igual que sus cortinas, por lo que el cuarto aún estaba sumido en la oscuridad cuando llegaron a hacer las rondas. Desde el comienzo del tratamiento Cristina había sido la residente encargada del caso, por lo que entró sigilosamente a la habitación acompañada de sus internos, aterrados como siempre, pero aún más en este cuarto sabiendo a quien le pertenecía.
Encendieron las luces y corrieron las cortinas, despertando a Alex, quien había estado descansando en el pequeño sillón que había al costado de la cama.
C: Grey, presentá el caso
Lx: ah.. es Izzie Stevens, paciente
C: Como cirujana Grey! no como amigas de juego, por favor -levantando risitas en todos los presentes-
Lx: Isobel Steven, presenta un Melanoma en estado 4, fue operada hace unas semanas, y suministrada de..
Mientras Lexie explicaba la condición de Izzie, el resto de los internos miraban con pena a la enferma, tanto como a su acompañanate, ahora parado a su lado, mirándola con miedo en sus ojos.
Por primera vez en la vida se había enamorado, había encontrado a álguien especial, por la que daría todo. Alguién con la que quería despertar e irse a dormir, y hacer todo lo que sucede en el medio. Esa otra mitad de la que todos hablan. Nunca se había pensado casar, y menos disfrutarlo, pero aquella mujer claramente lo había sacado de su zona de comodidad y lo había llevado más allá de lo que él había inmaginado.
C: Alex, ¿esta todo claro?
A: ah, si, esta bien, no hay problema, pueden ir.
C: Bueno vamos entonces. Cuatro, hazle unos chequeos y actualizame en cinco minutos.
Lx: Si, enseguida Dr Yang. -se acercó al monitor y comenzó a revisar la actividad del paciente durante la noche, anotando en el historial, que había cogido del borde de la cama, todas las novedades.
A: Y.. ¿Cómo anda O'Malley?
Lx: Estable, Mer va para allá en un rato. Realmente no pude chequearlo mucho en estas horas, acabo de salir del quirófano, pero estable, por lo que se. -se produjo un silencio incómodo entre ambos. Nunca habían sido amigos ni nada por el estilo, y menos mantener conversaciones sobre sus vidas privadas.- no hay ninguna novedad.. Lo de antes, en la actualización, no dijimos nada nuevo... Noté que no estabas escuchando, por eso, para no preocuparte, esta todo bien por el momento.
A: huh, gracias.
Lx: Bueno, debo volver a la tortura -rió nerviosamente intentando animarlo un poco, pero no logró ni eso. Se acercó al pie de la cama, colocando el historial, y volteó una vez más para ver la cara abatida de Alex, ahora sentandose en el sillón. Se tomo unos segundos para pensar como podía soportar todo eso. Ser cirujano, saber exactamente lo que pasaba y aún así intentar mantener esperanzas, no era algo fácil. Suspiró y dió media vuelta, dirigiendose a la salida cuando quedó paralizada, incapaz de moverse, por lo que acababa de escuchar...
"augh, Alex..."----------------------------------------------------------------------------
:besitin: