Vamos a acercar un poquito mas a los tortolitos <3
El owentina está en camino, es que para ellos tengo algo especial preparado, sed pacientes, que llegara :ojitos:
Capítulo 4“Derek, aquí no hay nadie…deben ser imaginaciones tuyas” Mark cerró la puerta tras comprobar que estaban sólos y siguió con su conversación. “Yo creo que no tienes nada que perder…empieza a vivir de nuevo Derek…”
Ellos continuaron charlando, pero Meredith ya no podía escuchar nada, porque justo en el momento que la puerta se abrió, ella agarró al niño por el brazo y tiró de el, teniendo el tiempo exacto para esconderse detrás de un armario que había al fondo del pasillo. Después de que Mark volviera a cerrar la puerta, los dos salieron con sigilo de ahí, y ahora, ambos estaban sentados en los escalones de la entrada principal contemplando el cielo estrellado.
“Bueno, entonces que? ¿Has visto a mi padre o no lo has visto?”
“Te lo diré si me dices quien es tu padre”
“Y yo te lo diré si me dices que hacías ahí escondida en la oscuridad”
“Eso es chantaje”
“Lo tuyo también”
“¿Cómo te llamas?
“Yo te digo mi nombre y tu me dices el mio”
“Mmmm…vale”
“Yo soy Meredith Grey”
“Yo me llamo Matt”
“Matt que más?”
“No seas tramposa…si te lo digo sabrás quien es mi padre”
“No me digas…” ¬¬
“Eres nueva…¿verdad?”
“Vaya…¿cómo te has dado cuenta?”
“Oye, soy un niño, pero no soy imbécil”
“¿Cuántos años tienes?”
“Ocho, los cumplí en mayo”
“Ocho…los mismos que…nada, olvídalo”
“Una noche, nos encontramos un león aquí, en la misma puerta” Meredith saltó de repente, poniéndose en pie, mientras miraba alrededor con los ojos bien abiertos en busca de algún otro animal salvaje. “Jajajajajajajajaja…es mentira”
“Oye…Matt…no ha tenido mucha gracia” Meredith se volvió a sentar junto a aquel niño tan extraño.
“Un león no, pero si que vimos una cebra…parecen caballos, pero no lo son”
“No estaba escondida…es que…estaba oscuro…y me perdí…como soy nueva”
“Yo también me perdía al principio…Derek Shepherd”
“Ya lo sabía”
“Mentira…no tenías ni idea”
“Y…¿Qué hace un niño como tu en un lugar como este?”
“Vine cuando cumplí los seis…mi padre está aquí mucho mas tiempo, pero me dijo que quería estar conmigo…es que…mi madre está en el cielo”
“Lo siento”
“Yo no me acuerdo de ella, no la conocí…sólo la he visto en fotos…tenía el pelo rojo”
“Pues tu no te pareces nada a ella”
“Ya…mi abuela siempre me dice que soy como mi padre cuando era pequeño. ¿Tu mamá tambien está en el cielo?”
“No…pero está lejos…en América. En realidad…ella está enferma”
“¿Se va a morir?”
“No…aún no.”
“A lo mejor se pone buena”
“No lo creo…pero…gracias”
“Matthew Galen Shepherd Montgomery!!! Llevo un buen rato buscándote” el que acababa de gritar de esa forma era Derek, que estaba de pie, parado con los brazos en jarras, delante de la puerta con cara de, al menos, aparentar enfado.
“Oh, oh…cuando dice mi nombre completo…es que está muy cabreado”
“Mi madre también hace eso….no te preocupes, está bien…sólo estábamos charlando”
“Lo siento Meredith…”
“No…si lo estábamos pasando muy bien…¿verdad Matt?”
“Si…Meredith es muy simpática.”
“Ya…ya lo se, pero es hora de dormir campeón. ¿Has hecho los deberes?”
“Si.”
“Pues entonces a la cama!” Cogió a su hijo por la cintura y lo levantó por los aires hasta que se lo echó al hombro como si fuera una de las cajas que levantaba cada mañana.
“Jo papá, que ya no soy un bebé”
“Da las buenas noches, hijo”
“Buenas noches Meredith! ¿Podemos jugar mañana?”
“Meredith tiene muchas cosas que hacer…mejor otro día”
“Jugaremos mañana…te lo prometo”
“GUAY!”
“Matt…ve y lávate los dientes, yo voy enseguida” lo dejó de nuevo en el suelo y Matt entró dentro corriendo mientras su padre seguía ahí parado, con las manos en los bolsillos y mirando al suelo sin saber muy bien que decir. “Ya se que este no es sitio para un crio de su edad pero…es mi hijo”
“Es normal…un niño tiene que estar con su padre. Además, el parece que está encantado con todo esto”
“Si…le gusta…yo…siento si te ha causado alguna molestia”
“No digas chorradas, es un encanto. Casi casi, tan encantador como su padre. Buenas noches Derek” y pasó a su lado muy lentamente, rozando muy sutilmente su brazo contra el suyo. No se volvió para mirarle, pero sabía perfectamente que en ese momento Derek la estaba mirando mientras ella se marchaba. Y no se equivocaba. Asi era. Derek Shepherd se quedó embobado, observandola sin siquiera pestañear y pensando como en plena sabana africana, una chica podía desprender ese olor a flores silvestres tan embriagador.
A la mañana siguiente, un grito desgarrador, despertó a Meredith, que aquella noche había dormido como nunca, y al resto de sus compañeros.
“¡PERO QUE MIERDA ES ESTA!!!!??? Esto no me puede estar pasando a mi…” en medio de la habitación, Izzie de pie, se estaba mirando en un pequeño espejo de mano con cara asustada.
“Izz nena, que te pasa?” dijo Alex, aún somnoliento, mientras la abrazaba por detrás, agarrandola de la cintura y besándola en el cuello. “Oh…vaya”
“No digas, oh…vaya…tu me has visto? ME HAS VISTO?”
“Joder, que coño pasa ahora? Izzie, si quieres gritar hazlo en medio de la selva, a lo mejor algún león se apiada de nosotros y te…”
“Cristina…mírame!!!...Mira lo que me han hecho esos seres creados por el demonio!” Izzie se sentó en la cama de Cristina, apartó la mosquitera y le enseñó su cara.
“Ufff…menuda mierda. ¿No serás alérgica?”
“No, lo que pasa es que mi novia tiene la sangre muy dulce…”y Alex le volvió a besar en el hombro mientras intentaba contener la risa.
“Vete a la mierda Alex…no puedo salir así…”
“Oh si…ten cuidado no sea que alguna cebra o alguna jirafa no te pida una cita al ver tu cara.”
“No tiene ninguna gracia Cristina. Es esa maldita clínica…está llena de mosquitos”
“Pues a mi no me han picado, y estuve ahí el mismo tiempo que tú” ahora era George el que se había acercado también hasta la cama de Cristina. “Vaya, tienes la cara…hinchada”
“Pero que os pasa esta mañana?” Meredith se había levantado, con una sonrisa iluminando su cara.
“¿Y tu por qué sonries?” le preguntó Izzie torciendo el gesto.
“Porque el guaperas es viudo…verdad Mer?”
“Gracias Cristina…” ¬¬
“¿Te gusta Derek? Mer, me encanta para ti…es perfecto. Haceis una pareja tan bonita, tendríais hijos super guapos…te ha pedido salir?”
“Si…a tomar una copa en el bar de la esquina…sólo me gusta…ya está.”
“No se que voy a hacer con mi cara…”
“Izz, tampoco es para tanto…¿desayunamos?” y Meredith cogió sus cosas de aseo, y se dirigió al baño sin que esa sonrisa desapareciera ni un solo segundo de su cara. Era un nuevo día, el sol brillaba, y dentro de una hora estaría trabajando de nuevo con Derek. Hoy podía ser un gran día.
Y así fue. Tenían que bajar al pueblo, y al igual que el día anterior Meredith subió a la furgoneta y se sentó entre Derek y Cristina. Incluso cuando sus cuerpos volvieron a rozarse, ni ella se apartó ni él tembló como el día anterior. Aunque por supuesto, Derek no tenía ni idea de que Meredith sabía lo que el sentía por ella, así que estaba bastante consternado por las sonrisas que Meredith le dedicó durante todo el día. Derek dejó que ellas pusieran las vacunas a los niños, mientras el las observaba sin apartar sus ojos de Meredith, y devolverle todas las sonrisas y miradas que ella le dirigía sin ningún tipo de disiumulo.
Regresaron a media tarde, antes de que el sol empezara a caer en el horizonte, y nada mas bajarse de la furgoneta, se encontraron con Matt, esperando sentado en los escalones con una pelota de futbol entre sus pies.
“Meredith! Ya has vuelto…jugamos?”
“Matt, Meredith ahora…”
“No tiene nada que hacer…préparate, porque soy muy buena tirando los penaltis”
“¿Juegas al fútbol? Tia, nunca dejarás de sorprenderme” le dijo Cristina completamente sorprendida. Cogió las bolsas de ambas y se metió dentro, dejandola sola con Derek y con Matt.
“Soy una caja de sorpresas…vamos Matt”
“Mer…espera” Derek la sujetó por el brazo, impidiendo que se moviera, y mirándola con gesto serio.
“Oye, sólo voy a jugar al fútbol con tu hijo, no hace falta que te pongas dramático”
“No te muevas…ni un milímetro”
“Ala…como mola!!!” dijo Matt, aún con el balón entre sus brazos.
“sshhh…silencio” Derek se llevó el dedo a los labios, mientras a escondidas le guiñaba un ojo a su hijo.
“Que coño pasa? Si es una broma no tiene gracia…”
“No hables…podrías asustarlo…y no se lo que podría pasar”
“Oye Derek, la que se está asustando soy yo…” el se iba acercando cada vez mas a ella, podía sentir su aliento contra su rostro, e incluso se fijó aun mas, y comprobó que Fatima tenía razón. Los ojos de Meredith eran transparentes. Como el agua. “Mira Derek, no me mires asi por favor” El miedo empezó a hacer presa de ella, incluso su cuerpo tembló ligeramente, pero se tranquilizó cuando Derek le sujetó la mano.
“Tu…tranquila…es cuestión de un segundo…” la mano de Derek se acercó lentamente a su pelo, y sin soltar la mano de ella, cogió aquello que se había instalado entre la larga y dorada melena de Meredith. “Ya está!!!...Lo tengo!”
“¿Qué tienes…qué era?”
“Bien papi!...Muy bien!. Dejame que lo coja!”
“DECIDME YA QUE ERA POR DIOS!”
“Esto…” Derek abrió la mano, y en su interior un pequeño escarabajo intentaba escapar de su encierro.
“ESO? UN ESCARABAJO? Eso era lo que hacía peligrar mi vida? Eres un cretino y te voy a…” Meredith intentó pegarle un puñetazo en el brazo pero Derek ya había salido corriendo y consiguió escapar de ella.
“Voy a matar a tu padre”
“Ha sido guay! Vamos a jugar…por fi”
“Vale…pero se va a acordar…ésta se la guardo”
Tras pasar toda la tarde jugando al fútbol con Matt, nada mas terminar la cena, Meredith se fue a la cama ya que estaba rendida después de un dia tan agotador. Pero por mas que todo su cuerpo le pesaba, y estaba mas cansada que nunca, no lograba quedarse durmiendo, y es que el cuerpo aún se le estremecía cuando recordaba la mano de Derek unida a la suya. Vió como el resto de sus compañeros iban llegando a la habitación, como Izzie se untaba todo el cuerpo con un ungüento especial que le había pasado George, al cual se lo había dado un nativo, mientras Alex no cesaba de repetirle que aquello era una tontería. Las luces se apagaron enseguida y ella aún seguía despierta. Pensó que a lo mejor leyendo un poco, le entraría sueño, y recordó que en el dispensario había una pequeña vitrina con libros. Se levantó, y sigilosamente, caminó por el pasillo hasta llegar allí. Al abrir la puerta se encontró a Derek, sentado frente a la mesa ordenando medicamentos en una caja.
“Lo siento…pensaba que no había nadie”
“No, no te preocupes…es que a veces…tengo insomnio”
“Ya somos dos…¿qué haces?”
“Ordenar medicamentos alfabéticamente…¿has visto que patético soy?”
“Podemos ser patéticos juntos” y cerró la puerta tras ella, para unirse a él.
Se me olvidaba, os presento a Matt Shepherd! :)