Voy a seguir desarrollando la vida de estos dos ahora que se han conocido... y creo que ya es hora de que también sea biblicamente, no? ;)
CAPITULO TRES
I´M READY.- (Bryan Adams)Aunque Meredith estaba toda orgullosa del radical corte que había dado a su cabello, Derek no estaba tan de acuerdo y fue verla y la Sra Bailey, lo tuvo claro.
Primero de todo, convenció a su "niña Meredith" para que le dejara arreglarle algunos mechones ( y el desperfecto ya no era tan grande) y finalmente, pero lo más importante, decidió poner todas las trabas del mundo a aquel encaprichamiento de los dos.
Se convirtió en su sombra. Parecía estar en todos los sitios donde cada uno estuviese. Increible pero cierto, poseía el don de la ubicuidad.
Pero aún así, ellos se las ingeniaban para robarse besos ( era casi más placentero recordarlo que sentirlo, y en todo caso, su sensación era más duradera), rozar sus manos cuando se cruzaban ( creían que podrían desmayarse...), sentir la mirada del otro ( siempre acogedora...), decir las palabras justas para contarse todo un mundo de sentimientos solo para ellos...
Y así, poco a poco, ambos habían caido en un profundo enamoramiento que nada ni nadie podría parar.
Si Meredith se sentía como en una nube permanente con su guapísimo Doctor, Derek creía haber encontrado al amor de su vida cuando más lo necesitaba.
Ninguno de los dos pensaba que ella tenía un padre muy enfermo y que no sabía de la vida real extramuros del noviciado, ni que el estuviese ligado a un matrimonio que sus creencias impedían disolver.
Lo cierto es que todo aquello no iba con ellos. Les bastaba con sus escasos momentos juntos. Aquello era la felicidad.
Por eso, aquel día Meredith caminaba deprisa por el bordillo de la carretera. Intentaba llegar a la oficina de correos antes de que cerrasen y recoger su paquete. Estaba decidida a sorprender a Derek con el conjunto que se había comprado a través de una revista de modas.
Sonreía tontamente recreandose en la visión de sus rodillas con el bamboleo del vestido al andar. Era un poco atrevido pero según la revista, era tendencia .
Gratamente, comprobó que sus antaño huesudas rodillas ahora lucían armónicamente redondeadas y supo que Derek quedaría más que satisfecho al verlas.
Por eso, mientras parecía danzar mientras andaba, levantaba levemente su vestido y reía a carcajadas ajena totalmente al pitido de los vehículos que se cruzaban con ella.
Derek intentaba frenar un bostezo mientras fijaba la mirada en el frente consciente de que en breve anochecería y esperaba estar en casa para entonces. No le gustaba conducir de noche pero había prometido visitar a la Sra Swanson y no había tenido tiempo en todo el día.
No era su primer hijo y ella rebosaba salud igual que el bebé, así que calculó que en no más de diez minutos volvería a pasar por allí pero en sentido contrario.
De repente, frente a él, recortandose contra el horizonte creyó ver un espejismo. Tantas eran las ganas de verla en todo momento que hasta le pareció que la ninfa danzante era ella.
Pero es que... ERA ELLA!!!!
Cuando un vehículo paró a su lado, no necesitó mirar para saber quién lo conducía. Su corazón sabía y había comenzado a latir desbocado.
D- Voy al pueblo...
No necesitó ninguna otra explicación para meterse en el coche de él y sin cruzar palabra alguna, pasaron más de dos minutos en los que tan sólo las subrepticias miradas de ambos bastaban para caldear el ambiente.
M- Será mejor que mires al frente, esa camioneta nos acaba de pitar....
Forzandose a mantener la mirada en la carretera, Derek no pudo sino afirmar: Claro, claro... Te acerco a algún sitio?... No tengo prisa...
Meredith era consciente de la extraña intimidad dentro del vehiculo y por un momento, deseó besarle. Igual cuando llegasen...
M- ... Correos. Voy a Correos...
D- Me pilla de paso. Voy a casa de los Swanson...- Y sin intentar evitarlo, desvió su mirada una milésima de segundo que bastó para hacer que Meredith pareciese una amapola.- Estas muy guapa... Ahora con el pelo así, se te ve más el cuello... Tienes un bonito cuello...
Y mientras aparcaba frente a la oficina de correos, Meredith pasaba su mano por ese cuello...
D- Creo que cierran en seguida...
M- Es verdad!- Y precipitadamente salió del coche y se encaminó a la oficina de correos mientras le seguía la voz de él.
D- Te puedo traer a la vuelta cuando acabe...
Cuando Meredith salió con su voluminoso paquete, el coche de Derek aún permanecía frente a casa de los Swanson y sin dudarlo, hacia allí se encaminó.
En una casa con tanto niño, Meredith calculó que con el que acababa de nacer ya sobrepasaban la media docena, el encontrar la puerta principal abierta no es un despiste, es una necesidad. Así que cruzándose con mocosos de edad parecida, llegó hasta la habitación de donde procedían las voces para encontrarse con una imágen cuando menos "violenta".
Allí, a cuatro patas sobre una cama, permanecía la Sra Swanson mientras Derek parecía apoyar su cabeza contra las rotundas posaderas de esta.
Acercándose más y colocándose de lado, comprobó que Derek estaba lavando la aún sangrante vulva.
Posando la caja en el suelo, se remangó y se aprestó a acercar la palangana con los paños y el desinfectante a Derek.
Pese a la sorpresa inicial, este se dejó ayudar y casi ni se inmutó cuando fué Meredith quien acabó untando de yodo a la Sra Swanson.
Para cuando salieron de allí, ya era bastante de noche y como si lo hiciesen a menudo, Derek llevaba la caja de Meredith y permitió que esta abriese su coche .
Acababan de cerrar el coche cuando el la miró fijamente a los ojos.
D- No era la primera vez. Sabías lo que hacías...
M- No. En el noviciado me prepararon para enfermera...
Los ojos de Derek parecieron más grandes que nunca.
D- Has dicho noviciado? Creí que era un colegio de señoritas...
M- Es parecido... más rígido en todo caso.- Y riendo, apuntó: Tranquilo, me echaron...
D- Qué... qué hiciste?
M- Nada de lo que imaginas...- Puso un dedo sellando los labios de él.- Lo sé... No encajaba.- Y mira al frente mientras Derek decide arrancar su coche.- Pero me gustaba... Me gustaba curar...
D- Yo tengo mucho trabajo... y una mujer... estaría bien...
Meredith sonrie ampliamente y posando una mano sobre la rodilla de él afirma: Hacemos un buen equipo. Estaremos bien... juntos...
Y ambos son conscientes de todo el significado de esta última frase.
El camino de vuelta lo hicieron charlando de la vida de Meredith en el noviciado y sus espectativas. De vez en cuando, Derek le daba su opinión y contaba alguna anecdota de sus primeros años como médico.
A Meredith le extrañó que en ningún momento nombrase a su esposa y decidió allanar el camino.
M- Tu esposa... la conociste antes o después de ser medico? Mi madre era la asistente de mi padre...
Derek pareció tragar con dificultad , desvió el coche de la carretera y avanzando por un pedregoso camino, paró frente un enorme prado brillante por la blancura del floreciente algodón.
Salió del coche y aspiró el aire nocturno. Cuando Meredith le acompañó sólo se oía el cri-cri de los grillos y el croar de ranas de alguna charca cercana.
D- Qué quieres saber?... Sí, estoy casado desde hace once años. Y mi mujer no tiene que ver con nada de esto...- Se encoge de hombros.- Con NADA... ni siquiera conmigo.-Agarra la cara de Meredith y la vuelve hacia él.- Ni contigo...
Quizás fuese el momento, quizás era que llevaban mucho tiempo deseandolo, quizás estaba escrito en las estrellas... el caso es que cuando los labios de él se posaron sobre los de ella, ambos sabían que esta vez era diferente. Ellos eran diferentes...
Cuando la lengua de Derek intentó penetrar en la boca de Meredith, no solo no encontró oposición, sino que intercambiaron sus lugares. Ambos parecían querer reconocer la boca del otro y pronto sus lenguas se enzarzaron en una complicada danza de la que solo pararon para tomar aire.
Pronto, ese humedo baile no fue suficiente y fueron las manos de ambos las que intentaban abrirse paso entre sus ropas intentando llegar a tocar la piel del compañero.
Al sentir Meredith la mano de Derek sobre su seno izquierdo, supo que no pararía. Necesitaba sentirle junto a ella como nunca hubiese imaginado.
Derek se dejaba llevar completamente abducido por los encantos de su compañera. Era su olor a flores. La forma en que suspiraba cuando el acariciaba su piel. Como gemía cuando era su seno al que llegaba. La dulzura de su boca...
No sabía en qué momento ambos se habían dejado caer al suelo, pero cuando rodó quedando ella bajo su cuerpo, quedó evidente el estado de excitación de él hasta para una ex-novicia.
M- Tu... Derek, tu...- Meredith contemplaba con los ojos como platos, la tremenda dureza que se había formado bajo los pantalones de Derek.- Duele?
Cuando Derek, con un esfuerzo sobrehumano, abrió los ojos, al ver la cara de preocupación de ella no pudo sino besarla y mostrarle cómo ella era la cura ideal.
Tomó la mano de Meredith y dejó que esta le acariciase por fuera del pantalón mientras el contenía la respiración para no asustarla. Cuando creyó que no podría resistir más, fue la mano de ella la que le demostró lo inútil que a veces es establecer límites. Su mano estaba dentro del pantalón acariciando e intentando liberar la prueba de su excitación.
Cuando el desabrochó su pantalón y buscó bajo su falda, ella supo sin ninguna duda lo que tenía que hacer. Lo que deseaba hacer.
Esta vez todo sería diferente. Para ambos. Estaban preparados.