Chicas, aqui vengo con otro capi... me alegro de que os guste por ahora, me estoy esforzando al máximo para que quede bien ;)
Capitulo 3 - Pick me up - Emilia de PoretDuchada, vestida, peinada, y por supuesto, guapísima, Mer salió con Cristina y con Piluca a tomarse su primera copa española. Flaherty's era un pub con aspecto irlandés, paredes revestidas en madera, sillones verdes oscuro y poca luz. Se sentaron al rededor de una mesa y Piluca se ofreció a ir a la barra.
“A esta ronda invito yo, vosotras a la próxima” Mer la miró como diciendo
“que proxima ronda??” pero no dijo nada.
C: Tu compañera es demasiado hippy para mi gusto.
M: No es hippy, es feliz. Por eso no la entendemos.
C: Dios mio, feliz? Yo sería feliz cortando cuerpos con bisturíes, no mirando el cielo azul.
M: He conocido a un tío esta tarde...
C: Imaginate, un accidente de tren o algo, cuerpos a los que extirpar cosas clavadas, huesos rotos, corazones débiles...
M: El tío tenia unos ojos... espectaculares. Era muy guapo.
C: Seguro que falta personal y nos mandan a abrir todos esos cuerpos...
M: Y su mano... tenia un tacto tan suave...
C: Un tio? Cuanto llevas aquí, 5 minutos? Y ya estas coladita por uno?
M: Solo digo que le he conocido. Nada más. Y no he dicho que esté coladita por nadie.
C: Y donde le has encontrados, en alguna página web de buscar el amorcito de tu vida?
M: No, justo después de irte tú, en el pasillo, de camino a la ducha
C: Dime que no le has invitado a ducharse contigo.
M: Claro que no! Cristina, por favor... solo hemos hablado dos minutos, es de Nueva York.
C: Ya, y como se llama ese bomboncito yanki?
D: Me llamo Derek.
A Cristina casi le da algo del susto. Derek había aparecido detrás de ellas y ni se habían dado cuenta. Quería saludar a Meredith, pero al oírla hablar de un chico, esperó un momento a ver que decía. Así que le parecía guapo... Bien jugada Derek, parece que le gustas, ahora solo tienes que procurar ser natural e invitarla a una copa.
M: Derek, vaya, que susto, no sabía que estabas ahí jeje. - La sonrisa de Mer decia
“Cuanto tiempo llevas escuchando?!?!?!?” D: Hola Meredith. Estás preciosa.
M: Mira, ahí viene Piluca. Derek, te presento a mis amigas, Cristina y Piluca.
P: Encantada, te sientas con nosotras?
M: No creo que quiera... verdad Derek? Además solo estamos hablando de cosas de tías... no creo que te interese.
D: Creo que Cristina estaba hablando de medicina... no? Yo también estudio medicina.
C: No me digas. Que casualidad taaaaan maravillosa. En que año estás?
D: En 4º año. Pero ya hablaremos de eso luego. - Derek se sentó, sin hacer caso a las indirectas de Mer. Tenía ganas de besarla.
C: Y de que hablamos ahora, de tu pelo?
P: Ehhh no habléis tan rápido en inglés que me pierdo.
D: Perdona Pi.... - se quedó pensando un momento.
P: Luca, Piluca. Con la de nombres raros que tenéis, y el mio no te sale. Porque ya me dirás tu que nombre es Derek...
Cristina empezó a reírse. Cada vez le caía mejor la compañera de Mer, y si era para meterse con ese tío, mejor.
D: Mer, te puedo invitar a una copa?
Mer miró a Cristina, después a Piluca, y después a su cerveza vacía, y asintió levemente. Derek le hizo un gesto para que fueran a la barra, y se levantó despacio, pensando en Cristina, a la que acababa de conocer y no quería dejar tirada por nadie, y menos por un tío al que solo había visto dos veces, con esa.
C: Ve anda, estaré bien. Pero cuando vuelvas trae más alcohol!
La pareja se acercó a la barra en silencio. Se sentaron uno al lado del otro mirándose con curiosidad.
D: Y que va a beber la señorita?
M: Tequila – dijo como toda respuesta.
D: Tequila?
M: Acaso no te atreves? - dijo con mirada pícara.
D: Cla-claro que me atrevo. Por supuesto. Camarero, dos tequilas!
M: Y antes de que vaya demasiado borracha, lleve dos cervezas más a la mesa de la hippy extraña y la chica coreana. Son mis amigas... - aclaró, al ver la cara del camarero.
D: Brindamos? Brindemos por nosotros.
M: Por nosotros? Suena demasiado trascendental para mí.
D: Pues por tí y por mí.
M: Eso es lo mismo.
D: Sí, pero dicho de forma menos trascendental.
Meredith lo miró y sonrió. Finalmente aceptó el brindis.
“Por tí y por mí”. Hubiese preferido estar en un sitio más tranquilo, a solas, poder hablar tranquilamente con él sin ojos al rededor. Tras pensarlo un momento, se armó de valor.
M: Quieres acompañarme al cuarto?
Derek la miró a ella, después a la mesa donde Piluca y Cristina reían sin parar, y finalmente al camarero, con el que se aseguró de que la mesa tuviese al menos dos rondas más. Asintió levemente. Mer hizo un gesto a distancia a la mesa, y salireron del bar.
M: Es una noche muy agradable.
D: Sobretodo por tu compañía.
M: Jajaja vamos, no exageres. Hay muchas chicas como yo.
D: Que equivocada estás.
Andaban uno junto al otro, lentamente, con las manos rozándose.
M: Mi residencia está muy cerca. Tu donde vives?
D: Tengo una habitación en un piso.
M: Que suerte. La verdad esq me gustaría estar a mi sola.
D: Podemos quedar y te la enseño.
M: Me estás pidiendo una cita?
D: Mmmmmm creo que sí. - y se acercó un poco a ella.
M: Y crees que debería aceptar?
D: Estoy bastante convencido.
En ese momento estaban más cerca de lo que habían estado hasta ahora. Mer podía sentir la respiración agitada de Derek, veía en su cuello la yugular bombear muy deprisa, y se preguntó si él vería lo mismo. Derek alzó su mano para acariciarle el pelo, y ella sonrió y se apartó un poco.
D: Eh, ven... - él la atrajo hacía si – eres preciosa Meredith... y se que no nos conocemos mucho, pero me gustaria mucho hacerlo. Quisiera conocerte, y que tú me conocieses a mi. Por eso quiero que quedemos, y si no quieres ver mi habitación, pues iremos al cine, o a tomar algo, o a dar un paseo. Qué me dices.
M: No se Derek, apenas te conozco...
D: Por eso mismo. Quiero que lo hagas. Si me conoces, me querrás.
M: Si te conozco, te querré? - Meredith soltó una carcajada y miró a aquellos ojos. En su interior sabía que podía ser verdad, si le conocía podía enamorarse perdidamente de él. Y eso la asustaba, y a la vez le gustaba. - Esta bien, una cita. Después ya veremos. Ahora vamos, que se hace tarde.
Estaban ya en la puerta de Meredith, mirándose en silencio.
D: Interesante velada. Paso a por mañana, entonces?
M: Sí. Te daría mi número, pero aún no tengo teléfono español.
D: Mientras estés mañana a la hora prevista, el resto no importa.
M: Buenas noches, Dr. Sheperd.
D: Buenas noches, Dra. Grey...
Él se acerco a ella, sabiendo que ahora o nunca. Suavemente, con seguridad, con ganas, pasó su mano por detrás de su cuello, notando a cada milímetro la suavidad de su pelo, el olor que desprendía, la sensación maravillosa, y la otra mano por detrás de su espalda, pegando sus cuerpos completamente. Despacio, acercó sus labios a los de ella, abriéndolos poco a poco mientras se acercaban, para fundirse en un beso primero suave, después más juguetón, y finalmente apasionado. Meredith puso sus manos en su pelo, acariciándolo sin parar, sintiendo sensaciones que se desataban en su interior. Sus lenguas se peleaban por ganar terreno, tenían una lucha húmeda y continua. Derek hubiese deseado poseerla allí mismo, pero no era el momento ni el lugar, asi que aflojó el ritmo, hasta que le dió un último beso, respiró hondó, y sonrió.
D: Buen trabajo, Dra. Grey.
M: Muy gracioso Dr. Sheperd...
D: Creo que es hora de que me marche.
M: Si.. será mejor que nos acostemos. Quiero decir, cada uno en su cama, ya sabes, dormir y eso.
D: Si.. te entendí a la primera :juas:
M: Pues hasta mañana :shy:
Se dieron un pico y Mer entró en su cuarto. Estaba emocionada, excitada, asombrada, y con muchas ganas de contárselo a su compi de cuarto. Se tumbó en la cama, pensando en esos ojos, en esos labios, y sobretodo, en la cita que tenían al día siguiente. Aunque ella tampoco lo sabía, estaba empezando a enamorarse.