Y llegó el quinto capítulo y todos sabemos lo que pasó con el quinto... ( chistes fáciles no... :P ).
Pues eso...
Cap. 5.- YOU´RE SO BEAUTIFUL.- (Joe Cocker)El tiempo. Desde antiguo, el hombre ha necesitado medir la distancia entre dos hechos y a eso le llamó TIEMPO.
Unos se guiaban por la posición de los astros. Para otros, la clave era la luna. Para nuestra civilización, el rey era el sol , y su presencia marcaba la diferencia entre el día y la noche. Para los budistas, una unidad de medida era la velocidad de un pensamiento. Para un estudiante, el tiempo se mide en cursos.
Y para Meredith, el tiempo era lo que tardaba en ver a Derek desde la tarde del jueves hasta la mañana del martes.
La semana era antes de Derek y después de Derek, y ese lapso que transcurría, ese no-Derek, no existía. Estaba vacío.
Con esos pensamientos, Meredith entró apresuradamente en el Banco, y echando una rápida ojeada a su reloj, decidió no esperar al ascensor y subir directamente por las escaleras. Tenía que acabar aquella propuesta como fuese y la reunión con el médico de su padre había durado más de lo previsto.
En el descansillo de la tercera planta coincide con la Señora Bailey.
B- Grey, los Zonas estan ahora reunidos con el Jefe y puede que trabajeis sin supervisión.. Espero que puedas preparar tú sola la propuesta....
M- La tengo bastante avanzada...
B- Lo sé, y sabes que es prioritario... Es tu bautizo sola...
Meredith hace amago de subir las escaleras, pero Bailey le sigue hablando.
B- Qué tal lo lleva tu padre?
M- Bien...- Le sorprende que le nombre por primera vez. Su madre le ha contado que durante más de quince años, Bailey fué la mano derecha de su padre en la SP .
B- Dale recuerdos de mi parte...
M- No lo olvidaré...- Y sube las ecaleras de dos en dos pensando que no entiende el empeño de su madre en que no sepan el estado real de su padre. Se prejubiló cuando tuvo el primer infarto y poco a poco se fué separando de lo que hasta ese momento había sido su vida: el Banco.
Pero parecía haber quedado dentro todo: amigos, compañeros, familia... A los dos meses en sus relaciones sólo estaban su madre, ella y la fiel Maureen, su tata. A los siete años, cuando le dió el segundo infarto, su circulo se estrechó: su madre se separó y Maureen volvió a su casa a cuidar de su madre enferma. Su padre y ella quedaron solos.
Nunca recibió ni una sola visita ni tampoco una llamada.
Las únicas personas que sabían su estado real, su madre y su padrastro, lo ocultaban. Y hasta se permitían fabular viajes por conferencias cuando Dandridge, en alguna de su frecuentes visitas a casa de su padrastro, preguntaba por él. Pero eso, en todos aquellos años no habían sido más de tres veces.
C- Al final... vienes mañana a la fiesta?- Cristina se ha parado frente a ella pero Meredith no le presta atención ensimismada como está con los papeles que tiene entre manos.- Te estoy hablando...
M- Perdona... Es que se me ha acumulado el trabajo y...- mira el reloj de pared.- Joder! Es más tarde de lo que esperaba...
C- No te preocupes, al final la comisión no será hoy...
Meredith le mira interrogativamente pero Cristina se lo aclara rápidamente.
C- Webber ha reunido al staff y han contratado un cattering. Ha venido alguien de Washington y te apuesto a que no acaban antes de media tarde...
M- Pues me haría un favor, porque este tema... no acabo de verlo claro. Creo que algo aquí no cuadra... Sabes si en la reunión está también...?
C- Shepherd? Sí. Por cierto, ese hombre tiene un problema con el café! Burke dice que ha tomado cerca de cuatro cafés ya esta mañana...
M- No creo que el café... No. Me refería a si Dandridge está dentro...
C- No lo sé. Me limito a contarte lo que me ha dicho Burke.- Meredith cree entrever algo diferente en su amiga y lse lo va a preguntar cuando ve a Derek aparecer en la planta. Entra a la sala de café y Cristina sigue la mirada de Meredith y se vuelve a esta moviendo los labios y vocalizando C-I-N-C-O mientras levanta la palma de su mano.
Se agacha ante Meredith y le susurra antes de irse: La fiesta...
Cuando Meredith queda sola, se acerca a la máquina de café donde ya está el, como siempre, sentado en la mesa mirándola sonriente.
D- Voy a tener que decirle a Webber que Dandridge te tiene esclavizada...
M- No se te ocurrirá...
D- Es broma... No me meto en otros departamentos... Salvo que deba hacerlo... No debo, no?
M- Sólo es trabajo... y una operación complicada...
D- Si quieres, hablamos de ella cuando cenemos...
M- No... yo... Sabes? No creo que sea buena idea...
D- Sólo quería ayudarte...
M- Digo cenar juntos...
D- Me lo debes...
M- Te lo debo?
D- Sí. Casi me provocas una úlcera tomando cafés para ver cuándo llegabas... - Meredith sonrie mientras el señala a Bailey que está hablando con la Señora Heron, la Directora de Cuenta de Banca Electrónica.- Cuando esta mañana he salido del garage , ha sido como si ... como si algo no fuese bien. Entonces me he dado cuenta de que no olía a tí... Estoy acostumbrado a salir los martes del garage y que me reciba tu olor . Y entonces ha aparecido Bailey y se me ha quedado mirando. Creo que me ha pillado husmeando el aire... - Meredith rie al ver la expresión de él.- Pero he conseguido sonsacarle y me ha explicado que hoy vendrias tarde...
M- No me pongas en evidencia...
D- No lo hago. Sólo le he preguntado si ahora era ella la custodia de las llaves ...Entonces... a las 8 te recojo...
Y antes de que ella pueda contestar, Shepherd se acerca a Bailey y Heron y marcha con ellas en dirección a las escaleras.
Por más vueltas que le daba, Meredith no acababa de estar totalmente satisfecha con el tema que tenía entre manos. Y no podía pedir ayuda a Dandridge porque no le había visto el pelo en toda la tarde.
Como los Jefes estaban reunidos, sus compañeros habían aprovechado para marcharse a casa en cuanto se cerró al público, y salvo Cristina que seguía hablando por teléfono cuando Meredith pasó por su lado, no se encontró con nadie más ni en el patio ni en las escaleras.
S- Señorita Grey! El Señor Shepherd me ha pedido que si usted bajaba le dijese que no iba a poder mirar su tema pero que le diese este sobre.
Meredith coge lo que le tiende Stan y lo abre sin que este se de cuenta. Sonrie al ver un folio lleno de garabatos de los que sabe suele hacer cuando esta reunido, con su firma en una esquina junto a la palabra: SORRY.
M- Siguen reunidos?
S- Sí, Señorita... Parece que hoy tengo para rato aún...
M- Hasta mañana Stan!
S- Hasta mañana Señorita Grey!
A la mañana siguiente, a Meredith no le sorprendió encontrar a Derek en el patio de operaciones leyendo el periódico. En cuanto entró ella, la abordó.
D- Pon las cajas y desayunamos en Joe´s...
M- No puedo... además, ya he desayunado en casa...
D- No lo creo... Tienes aspecto de necesitar una buena taza de cereales...
M- He comido pizza que sobró ayer...
D- Lo suponía...- La acompaña a poner las cajas.- Qué tal si la cena de ayer la pasamos a hoy? Conozco un sitio aquí cerca...
M- No puedo... Hoy no puedo...
D- Ya sé... La fiesta. Por cierto, gracias por no invitarme...
M- Cómo sabes lo de la fiesta?
D- Todo el mundo habla de ella...
Aparece Bailey y Derek escapa sin coincidir con ella.
B- Grey, ayer se me ocurrió que es hora de que Karev te sustituya aquí a las mañanas... Así es posible que además consiga que madrugue un poco más...
M- No me importa, pero... Como quiera...
Salen al patio donde acaban de entrar Cristina, los mellizos y Alex. Todos hablando alegremente de la fiesta.
B- Karev! A partir de mañana, coges el relevo de Grey en la cajas. Que te pase las claves. Ya te indicaré yo el proceso mañana a las 7.30h. Entendido?
A- Mañana a las 7.30h? Pero...
B- Ya lo sé. La fiesta. Pero... así es este trabajo... Por cierto, yo estoy también invitada?
T, R- Por supuesto!
Y mientras Bailey se va con su andar bambolante, Cristina y Alex parecen querer asesinar a los gemelos.
T. R.- Que queriais que hiciésemos?
C- Está todo preparado en el Hotel Waldorf Seattle... Te vendrá bien después de la comisión de la tarde. Pasate...
M- No lo sé... Tengo asuntos personales...- Y al ver a Cristina seguir con la mirada a Burke y a Shepherd, se siente en la obligación de matizar: Familiares.
Y lo cierto es que entre las muchas llamadas que tuvo que atender de los abogados de su padre y la dirección de la Residencia, y la propuesta que tenía que defender, se le pasó el tiempo y cuando entraba en comisión cayó en la cuenta de que aún no había comido.
Definitivamente, la propuesta fué una auténtica cagada. Resultó que los que se presentaban como avalistas de la operación estaban asímismo tramitando financiación para otros supuestos fines a nombre de una sociedad interpuesta y había serios indicios de que el destino real fuese la cobertura de la primera operación. La bisoñez y nulo conocimiento de los clientes hizo que Meredith no supiese interpretar esos indicios y quedase denegada con rotundidad la propuesta y, lo que era más sangrante para ella, afloró la poca documentación de que dispuso para el estudio de la operación.
Estaba claro que la buena fe y el compañerismo en materia de Riesgos, eran ideas que no casaban.
Así que Meredith conducía camino de la Residencia con el ánimo por los suelos. Ahora a enfrentarse con la decisión de la Residencia... Estaba claro que cuando las cosas van mal, siempre pueden empeorar...
M- Pero Señora Dixon, si su estado es estable, no veo qué mal puede haber en que permanezca aquí como hata ahora...
Dx- Meredith, ya os lo ha explicado el Doctor. La evolución de tu padre no ha sido la esperada y aquí poco más podemos hacer. Deberá ser ingresado en un centro de cuidados paliativos para enfermos de larga duración.
M- Ya, pero el más cercano está a veinte kilómetros. Y yo vivo sola...
Dx- Lo siento hija...
M- No lo creo... Todos dicen que lo sienten pero son palabras huecas! - Se enfureció profundamente.- Yo soy la que siente no poder oir más su voz, ni sentir sus abrazos...! Soy yo la que lo siente!
Y llena de una congoja y una furia ciega, dio media vuelta y se encaminó a su casa. Deseando poder acabar ya ese horroroso día .
Conducía bajo una noche estrellada cuando vió luces parpadeando un par de kilómetros hacia delante y recordó la fiesta de sus amigos.
Efectivamente, allí había mucha gente, y por el bullicio, la música y las risas, parecían estar pasándolo muy bien.
M- A la mierda!- Y dando un brusco volantazo, saca su coche de la carretera y lo aparca frente al Hotel.
Lo primero que se encuentra al entrar es a los gemelos y a Cristina subidos a una mesa bailando abrazados a una botella de tequila.
C- Meredith, ven! Menuda fiesta!
Y sin pensarselo dos veces, Meredith se quitó el chaquetón y se lo cambió a Ray por su botella .
M- Trae! Fiesta!
Y decidió intentar al menos que la música y el alcohol ayudasen a borrar ese día de una vez.
Una hora después, los estragos de la noche se empezaban a notar y más de uno se tenía que agarrar para volver a su casa.
Pero , en el jardín de la entrada, una figura danzante era contemplada atentamente por un hombre indolentemente apoyado en un vehiculo.
Meredith se sentía eterea mientras se balanceaba al compas de la música y daba un sorbo de vez en cuando a su menguada botella de tequila.
D- En algunos estados te pueden detener por eso...- Ella se da cuenta de su presencia y sonrie acercándose a él.- Has pasado de mí por el tequila? No te conviene... No llama, no escribe y el despertar es horroroso...
Ella estaba adorable con ese punto y el quiso jugar su ventaja acercandose seductoramente. Y ya no había distancia entre ellos dos.
Meredith supo en ese momento cuáles eran aquellos ojos azules que la atraian como un iman y agarrandose a Derek, se besaron como dos adolescentes. Ajenos al mundo que les rodeaba, solos ellos dos y esa poderosa atracción de la que ya no podían huir.
M- Llevame contigo Derek...
El agarró su mano y , sin parar de intercambiar dulces besos se dirigieron donde había aparcado su coche y tumbando el asiento del copiloto se dejó caer con ella encima.
Era agradable la mezcla de ese olor dulce y fresco de ella que tanto le cautivaba junto al sabor de sus besos, acres por el tequila, pero todo ello le producía un irrefrenable deseo de poseer a aquella mujer que ocupaba su pensamiento desde la primera vez que sus miradas se cruzaron en Washington.
Sus manos ansiosas desnudaban su cuerpo mientras besaba cada parte que quedaba libre.
D- Eres tan dulce... Mmmm- Y besaba y succionaba suavemente su cuello haciendo que ella se retorciese de placer sobre él.
Sintiendo la necesidad de sentirla en su totalidad, se empezó a quitar la camisa. Cuando sus pechos se unieron, piel sobre piel, es como si estuviesen destinados a hacerlo, desde siempre.
D- Te deseo...- Y ya no pudo pronunciar nada más coherentemente. Con necesidad febril se desnudaron el uno al otro y cuando entró en ella sintió que aquel era su sitio y supo que la conquista había merecido la pena.
Derek cubría con su camisa los desnudos hombros de Meredith mientras no dejaba de besarla y acariciar sus cabellos.
D- Parece que la fiesta está acabando... Escuchame!- Ella se mecía juguetona aún sentada sobre el.
M- Qué?
D- Sabes? Podriamos entrar y escondernos en algún sitio dentro...
M- Ya hemos jugado bastante...
D- Se nos da muy bien jugar...- Y la atrae hacia sí mientras sus lenguas ansiosas se buscan. No pueden dejar de besarse, el deseo lo impregna todo.
De repente, una mano limpia desde fuere el vaho de los cristales y golpea la ventanilla.
Asustados ven la cara de la Señora Bailey mirandoles con expresión dura.
B- Quereis mover vuestro coche? Habeis encajonado el mío...
Y cuando la ven marcharse, Meredith intenta cubrir su desnudez mientras Derek la ayuda recogiendo su ropa del suelo.
D- No se nos da tan bien...
Ya está. Ya han dado ese paso que tanto deseaban pero que ella tanto ha frenado. Han cuzado la linea. Ya no hay vuelta atrás..