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Title: Nouriel Roubini: Anatomía de un colapso financiero


Ozono - September 18, 2008 02:29 AM (GMT)
Diario Las Américas, 02/03/08

Nouriel Roubini: Anatomía de un colapso financiero

Nouriel Roubini es profesor de economía en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York y presidente de RGE Monitor (www.rgemonitor.com).

Actualmente existe un círculo vicioso en Estados Unidos y su alcance se podría ampliar a la economía global. La crisis financiera de ese país ha desatado una severa contracción del crédito que está empeorando la recesión estadounidense, lo que a su vez está generando mayores pérdidas en los mercados financieros – y socava así la economía en general. Ahora hay un riesgo grave de un colapso sistémico en los mercados financieros estadounidenses a medida que estallan las enormes burbujas del crédito y los activos.

El problema ya no son solamente las hipotecas de alto riesgo, sino un sistema financiero “de alto riesgo”. En la recesión inmobiliaria –la peor en la historia de Estados Unidos y que empeora cada día—los precios de las casas caerán con el tiempo en más del 20% y millones de estadounidenses perderán sus hogares. Las liquidaciones y los impagos se están extendiendo de las hipotecas de alto riesgo a las de riesgo medio y bajo. De esa manera, las pérdidas totales de los instrumentos relacionados con las hipotecas –incluyendo derivados crediticios exóticos como las obligaciones de deuda avalada (CDO por sus siglas en inglés)—se elevarán a más de 400 mil millones de dólares.

Además, los bienes raíces comerciales están empezando a seguir la tendencia a la baja de las propiedades residenciales. Después de todo, ¿quién quiere construir oficinas, tiendas y centros comerciales en los pueblos fantasma del oeste estadounidense?

Además de la desaceleración en los bienes raíces, ahora se está colapsando la burbuja más amplia del crédito al consumo: a medida que la economía estadounidense se acerca a la recesión, los impagos de las tarjetas de crédito, los préstamos para comprar automóviles y los créditos estudiantiles aumentarán bruscamente. Los consumidores estadounidenses han comprado en exceso, no tienen ahorros y están abrumados por las deudas. Dado que el consumo privado representa más del 70% de la demanda agregada de Estados Unidos, la disminución en el gasto doméstico agravará la recesión.

También podemos añadir a estos riesgos financieros los enormes problemas de los aseguradores de bonos, quienes garantizaron muchos de los riesgosos productos de titulización como las CDO. Una muy probable reducción de la calificación crediticia de estos aseguradores obligará a los bancos e instituciones financieras que tienen estos activos de riesgo a cancelarlos, lo que añadirá otros 150 mil millones de dólares a las crecientes pérdidas del sistema financiero.

Además, está la exposición de los bancos y otras instituciones financieras a las pérdidas crecientes relacionadas con los préstamos utilizados para financiar adquisiciones apalancadas (LBO pos sus siglas en inglés) imprudentes. Con una recesión que empeora, muchas LBO que tenían demasiada deuda y no suficiente capital fracasarán en la medida en que las empresas con ganancias menores o pérdidas mayores no puedan cubrir sus préstamos.

Ante todo esto, la recesión conducirá a un brusco aumento de los impagos corporativos, que habían sido muy bajos en los últimos dos años, con un promedio de 0.6% anual, en comparación con el promedio histórico de 3.8%. Durante una recesión típica, la tasa de impagos entre las corporaciones puede aumentar al 10-15%, lo que constituye una amenaza de grandes pérdidas para quienes tienen bonos corporativos de riesgo.

Como resultado, el mercado de swaps de impago de crédito (CDS por sus siglas en inglés) –en el que se compra y vende protección contra los impagos corporativos—también puede experimentar pérdidas importantes. En ese caso, también habrá un grave riesgo de que quiebren algunas de las empresas que vendieron protección, lo que desencadenará pérdidas adicionales para los compradores de protección cuando sus contrapartes no puedan pagar.

Encima de todo esto, existe un sistema secundario de instituciones financieras no bancarias que, al igual que los bancos, piden préstamos líquidos a corto plazo y prestan o invierten a plazo más largo en activos no líquidos. Este sistema secundario incluye los vehículos de inversión estructurada, los conductos, los fondos del mercado monetario, los fondos de cobertura y los bancos de inversión.

Al igual que los bancos, todas estas instituciones financieras están sujetas al riesgo de liquidez o de refinanciamiento –el riesgo de quebrar si los prestamistas no refinancian sus líneas de crédito a corto plazo. Pero, a diferencia de los bancos, no tienen la red de seguridad que implica el papel del banco central como prestamista de última instancia.

Ahora que la recesión está en marcha, los mercados de valores de Estados Unidos y del mundo están empezando a caer: en una recesión típica estadounidense, el índice S&P 500 cae un promedio de 28% a medida que los ingresos corporativos y las ganancias se hunden. Las pérdidas en los mercados de valores tienen un efecto doble: reducen la riqueza de los hogares y los conducen a gastar menos; y provocan enormes pérdidas a los inversionistas que pidieron préstamos para invertir en acciones y desencadenan así llamadas de margen y ventas forzadas de activos.

Hay por lo tanto un riesgo mayor de que muchos inversionistas apalancados tanto en los mercados de capital como en los de crédito se vean obligados a vender activos no líquidos en mercados no líquidos, lo que conducirá a una caída en cascada de los precios de los activos por debajo de sus valores fundamentales. Las pérdidas que de ahí se derivarán agravarán el desorden financiero y la contracción económica.

En efecto, al sumar todas estas pérdidas en los mercados financieros, se llega a una abrumadora cifra de un billón de dólares. Un racionamiento más estricto del crédito afectará aún más la capacidad de los hogares y las empresas para pedir préstamos, gastar, invertir y apoyar el crecimiento económico. El riesgo de que una crisis financiera sistémica impulse una recesión más pronunciada en Estados Unidos y a nivel mundial rápidamente ha pasado de ser una posibilidad teórica a un escenario cada vez más posible.

Copyright: Project Syndicate, 2008. www.project-syndicate.org

Traducción de Kena Nequi

Saludos

Ozono - October 8, 2008 11:18 PM (GMT)
Banco Mundial: Realidad global será otra después de crisis

WASHINGTON (AP) - La actual crisis es un "punto de inflexión" para el surgimiento de una nueva estructura financiera global, en la cual ya no habrá bancos de inversión y se habrá disipado el protagonismo de Estados Unidos, dijo el miércoles un alto funcionario del Banco Mundial.
Los bancos de inversión, que tienen una historia de más de 50 años y cuya caída en Wall Street generó el efecto de cascada de la crisis en el mundo, "de hecho, prácticamente ya han desaparecido", afirmó Augusto de la Torre, economista jefe para América Latina del Banco Mundial.
Dijo que al disiparse la crisis, países como China, India, Brasil, Chile y México pasarán a tener "un protagonismo más visible" en las finanzas internacionales.
El gobierno estadounidense ha dedicado hasta ahora más de 2 billones (trillones en el sistema inglés) para restaurar la confianza en el sistema financiero, y gran parte de esos fondos han ido a bancos de inversión que no han podido ser salvados.
"Estamos viviendo un punto de inflexión importante que va a redibujar algunas características notables de la economía mundial", dijo de la Torre en un diálogo con reporteros en la sede de la institución, que esta semana celebra junto con el Fondo Monetario Internacional (FMI) su asamblea anual de gobernadores.
Indicó que el jueves tendrá una reunión con gobernadores latinoamericanos para ver qué tipo de posición puede desarrollar la región con miras al debate internacional en áreas como las normas bancarias de Basilea, estructura financiera y regulación institucional.
"Si alguien ha aprendido de crisis financiera somos nosotros", dijo el funcionario. "Nuestros sistemas han sufrido mucho a través de las crisis, por eso los sistemas financieros tenemos una solidez bastante buena, comparable incluso a la de otras regiones emergentes".
Hizo notar que, pese a ello, la región debe prepararse a enfrentar una "situación inesperada, que viene con un deterioro muy significativo del entorno externo".
"Esto no deja de ser fuente de frustración", comentó. "La región está viniendo de un periodo bastante bueno, de varios años de estabilidad macroeconómica, de crecimiento y reducción del desempleo".
Según el FMI, la región tendrá un crecimiento del 3,9% en el 2008 y 3,0 en el 2009.
Sin embargo, de la Torre dijo que el Banco Mundial calcula que en el 2008 estaría entre el 2,5 y 3,5 solamente, y que por el momento es difícil dar más precisiones porque "hay demasiada incertidumbre".
Dijo que la crisis actual es "un fenómeno fabricado por errores de política", no de la región, sino de países aliados tradicionalmente al desarrollo regional, como Estados Unidos.
"Se trata de una crisis que tiene su epicentro en Estados Unidos y se esparce por Europa y Asia con consecuencias muy serias para el mundo, de la cual América Latina no puede sustraerse", agregó.

Saludos

Ikari - October 9, 2008 04:13 PM (GMT)
ta hermoso todo... :blink:

se terminaran de convecer de una vez por todas q al mercado no se lo puede dejar solo?? :pensan:

Ozono - January 20, 2009 03:32 PM (GMT)
QUOTE (Ozono @ 18 Sep 2008, 00:29)
Diario Las Américas, 02/03/08

Nouriel Roubini: Anatomía de un colapso financiero

Nouriel Roubini es profesor de economía en la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York y presidente de RGE Monitor (www.rgemonitor.com).

Actualmente existe un círculo vicioso en Estados Unidos y su alcance se podría ampliar a la economía global. La crisis financiera de ese país ha desatado una severa contracción del crédito que está empeorando la recesión estadounidense, lo que a su vez está generando mayores pérdidas en los mercados financieros – y socava así la economía en general. Ahora hay un riesgo grave de un colapso sistémico en los mercados financieros estadounidenses a medida que estallan las enormes burbujas del crédito y los activos.

El problema ya no son solamente las hipotecas de alto riesgo, sino un sistema financiero “de alto riesgo”. En la recesión inmobiliaria –la peor en la historia de Estados Unidos y que empeora cada día—los precios de las casas caerán con el tiempo en más del 20% y millones de estadounidenses perderán sus hogares. Las liquidaciones y los impagos se están extendiendo de las hipotecas de alto riesgo a las de riesgo medio y bajo. De esa manera, las pérdidas totales de los instrumentos relacionados con las hipotecas –incluyendo derivados crediticios exóticos como las obligaciones de deuda avalada (CDO por sus siglas en inglés)—se elevarán a más de 400 mil millones de dólares.

Además, los bienes raíces comerciales están empezando a seguir la tendencia a la baja de las propiedades residenciales. Después de todo, ¿quién quiere construir oficinas, tiendas y centros comerciales en los pueblos fantasma del oeste estadounidense?

Además de la desaceleración en los bienes raíces, ahora se está colapsando la burbuja más amplia del crédito al consumo: a medida que la economía estadounidense se acerca a la recesión, los impagos de las tarjetas de crédito, los préstamos para comprar automóviles y los créditos estudiantiles aumentarán bruscamente. Los consumidores estadounidenses han comprado en exceso, no tienen ahorros y están abrumados por las deudas. Dado que el consumo privado representa más del 70% de la demanda agregada de Estados Unidos, la disminución en el gasto doméstico agravará la recesión.

También podemos añadir a estos riesgos financieros los enormes problemas de los aseguradores de bonos, quienes garantizaron muchos de los riesgosos productos de titulización como las CDO. Una muy probable reducción de la calificación crediticia de estos aseguradores obligará a los bancos e instituciones financieras que tienen estos activos de riesgo a cancelarlos, lo que añadirá otros 150 mil millones de dólares a las crecientes pérdidas del sistema financiero.

Además, está la exposición de los bancos y otras instituciones financieras a las pérdidas crecientes relacionadas con los préstamos utilizados para financiar adquisiciones apalancadas (LBO pos sus siglas en inglés) imprudentes. Con una recesión que empeora, muchas LBO que tenían demasiada deuda y no suficiente capital fracasarán en la medida en que las empresas con ganancias menores o pérdidas mayores no puedan cubrir sus préstamos.

Ante todo esto, la recesión conducirá a un brusco aumento de los impagos corporativos, que habían sido muy bajos en los últimos dos años, con un promedio de 0.6% anual, en comparación con el promedio histórico de 3.8%. Durante una recesión típica, la tasa de impagos entre las corporaciones puede aumentar al 10-15%, lo que constituye una amenaza de grandes pérdidas para quienes tienen bonos corporativos de riesgo.

Como resultado, el mercado de swaps de impago de crédito (CDS por sus siglas en inglés) –en el que se compra y vende protección contra los impagos corporativos—también puede experimentar pérdidas importantes. En ese caso, también habrá un grave riesgo de que quiebren algunas de las empresas que vendieron protección, lo que desencadenará pérdidas adicionales para los compradores de protección cuando sus contrapartes no puedan pagar.

Encima de todo esto, existe un sistema secundario de instituciones financieras no bancarias que, al igual que los bancos, piden préstamos líquidos a corto plazo y prestan o invierten a plazo más largo en activos no líquidos. Este sistema secundario incluye los vehículos de inversión estructurada, los conductos, los fondos del mercado monetario, los fondos de cobertura y los bancos de inversión.

Al igual que los bancos, todas estas instituciones financieras están sujetas al riesgo de liquidez o de refinanciamiento –el riesgo de quebrar si los prestamistas no refinancian sus líneas de crédito a corto plazo. Pero, a diferencia de los bancos, no tienen la red de seguridad que implica el papel del banco central como prestamista de última instancia.

Ahora que la recesión está en marcha, los mercados de valores de Estados Unidos y del mundo están empezando a caer: en una recesión típica estadounidense, el índice S&P 500 cae un promedio de 28% a medida que los ingresos corporativos y las ganancias se hunden. Las pérdidas en los mercados de valores tienen un efecto doble: reducen la riqueza de los hogares y los conducen a gastar menos; y provocan enormes pérdidas a los inversionistas que pidieron préstamos para invertir en acciones y desencadenan así llamadas de margen y ventas forzadas de activos.

Hay por lo tanto un riesgo mayor de que muchos inversionistas apalancados tanto en los mercados de capital como en los de crédito se vean obligados a vender activos no líquidos en mercados no líquidos, lo que conducirá a una caída en cascada de los precios de los activos por debajo de sus valores fundamentales. Las pérdidas que de ahí se derivarán agravarán el desorden financiero y la contracción económica.

En efecto, al sumar todas estas pérdidas en los mercados financieros, se llega a una abrumadora cifra de un billón de dólares. Un racionamiento más estricto del crédito afectará aún más la capacidad de los hogares y las empresas para pedir préstamos, gastar, invertir y apoyar el crecimiento económico. El riesgo de que una crisis financiera sistémica impulse una recesión más pronunciada en Estados Unidos y a nivel mundial rápidamente ha pasado de ser una posibilidad teórica a un escenario cada vez más posible.

Copyright: Project Syndicate, 2008. www.project-syndicate.org

Traducción de Kena Nequi

Saludos

El economista que pronosticó la crisis dice que "todavía falta lo peor"

Nouriel Roubini dijo que "la economía mundial en su conjunto se contraerá en una recesión grave y prolongada". Agregó que las "economías emergentes tendrán un aterrizaje brusco"

El economista Nouriel Roubini, quien pronosticó el colapso financiero un año antes de que este se desatara en todo el mundo, afirma ahora que "todavía falta lo peor", en relación a lo que las economías de los países deberán atravesar.
"Lamentablemente, lo peor esta por venir. La economía mundial en su conjunto se contraerá en una recesión internacional en U, grave y prolongada", asegura el economista.
Según sus pronósticos, los Estados Unidos experimentarán sus peor recesión en décadas, una contracción larga y profunda que se extenderá como mínimo hasta fines de 2009.
Roubini indica que también habrá recesión en la eurozona, el Reino Unido y Europa Continental, Canadá, Japón y las demás economías avanzadas y estima que "es muy probable que las economías emergentes tengan un aterrizaje brusco".
"Esta terrible recesión internacional se transformará en una estandeflación, una combinación letal de recesión, estancamiento y deflación", sostiene el economista.
Además señala que en las Economías desarrolladas, con la caída de la demanda agregada por debajo de la oferta agregada, la retracción de los mercados de bienes provocará presiones deflacionarias al perder las empresas el poder de determinar los precios.
Del mismo modo, según Roubini, el aumento de la desocupación limitará los costos laborales y la suba de los salarios.

Saludos

Ozono - March 28, 2009 03:42 AM (GMT)
¿En qué invierte su dinero el gurú que pronosticó la crisis financiera global?

Nouriel Roubini, el economista de la Universidad de Nueva York que se hizo célebre por sus pronósticos, explica en donde coloca su dinero

¿En que invierte Nouriel Roubini, el economista de la Universidad de Nueva York que pronosticó la crisis? Esa es la pregunta que todo el mundo se hace, pues si logró predecir las sucesivas crisis, es razonable suponer que será un buen administrador de su patrimonio personal e invierta en consecuencia.
La respuesta es contundente: Roubini sigue colocando todo el dinero de su cuenta previsional en acciones. Lo cual demuestra una postura inusualmente agresiva. Así por lo menos lo publica John Authers, desde su columna del Financial Times.
Pero “100% acciones” no significa que todo su patrimonio esté compuesto por estos títulos. No compra acciones fuera de su cuenta previsional. Roubini aclara que sus ingresos por trabajos de consultoría los deposita en cuentas bancarias, y además tiene una participación en su propia empresa. Entonces, está lejos de depender sólo del mercado bursátil.
A medida que se acerca la hora del retiro, con más de 50 años, Roubini considera que tener todo el dinero en acciones no es una buena idea. En sus propias palabras: “incluso si uno está sólo 50% en acciones al momento de jubilarse, igual podría haber perdido 25% de su patrimonio previsional y eso es enorme”.
Su solución personal pasa por desestimar los intentos de anticiparse al mercado, poniendo dinero en títulos todos los meses y apilando efectivo en forma paralela.

Saludos




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